¿Adonde irá?
En reiterados posteos he contado que el sonido de mi infancia es el folklore. No supe que existía otro género musical hasta la adolescencia. Cada Enero se ocupaba que empecemos el año de la mejor manera: el festival de la sandía servía como excusa para que se juntaran un montón de músicos a lo largo de esas inolvidables noches.
Después de unos años, y con la memoria de todo niño, no necesitábamos que se presenten para saber quien era el que estaba bajando de la chata estacionada en la puerta del club. Un morocho con mucho pelo lacio, con un bombo debajo del brazo era inconfundible...el salteño Chango Nieto había llegado al pueblo.
Lejos de las cámaras fotográficas caseras, estos artistas llevaban impresas sus propias fotos y las repartían entre los gurises que nos acercábamos a saludar. Me gustaría saber en qué caja/cajón/bolsa terminaron cuando me hice grande.
No más arrancaba la música, el señor en cuestión se acercaba al micrófono y cerraba los ojos. Aclaración: decían las malas lenguas que cuando cantaba en Tucumán los mantenía abiertos por miedo a que le robaran el bombo. Aunque los del interior somos pacíficos, tenemos por costumbre alimentar esos mitos provincianos: los tucumanos son ladrones, los santiagueños vagos, los correntinos brutos. Y no me acuerdo más. No me acuerdo las mañas...los nombres de las provincias afortunadamente si todavía.
Hace unos años, por debajo de la puerta me dejaron la publicidad de un local de comidas que se inauguraba en el barrio. El nombre? El Chango nieto. Pedí empanadas, tamales y hasta arroz con leche...pero nada...siempre el reparto lo hicieron adolescentes del barrio...nunca tocó el portero el dueño.
Ni pretendería que todos conozcan sus canciones o su voz...pero espero que todos se animen y dejen la canción hasta el final. Para mi gusto, un gran compositor, tildado de romántico como si eso fuese algo raro.
Entre mis favoritas de su repertorio...El corralero...como pretende que yo, que lo crié de potrillo, clave en su pecho un cuchillo porque el patrón lo ordenó...pero no era de él.
De las suyas, dos que tiene su sello: preguntarse adonde van. En un caso, se pregunta adonde van los pájaros que mueren, en el otro, adonde va tu amor buscando primaveras...
Ojalá haya encontrado algunas respuestas...no debe ser grato mantener la duda hasta el final. Y él, ojalá que esté en un lugar con buen vino, seguro, donde no le quieran afanar el bombo y se permita cerrar los ojos...sin necesidad de volverlos a abrir cuando aparezca el aplauso.
María, si se siguen muriendo los cantantes...qué voy a escuchar en un tiempo?