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viernes, agosto 14, 2009

Contrapunto 

Hacía como 10 años que no veía a Sbaraglia en teatro. Es más fácil ver sobre el escenario a Pepe Soriano. Me despertó curiosidad la dupla y ahí estuve...en el estreno de anoche.

La obra me gustó mucho...un juego al que constantemente nos someten...los finales de las sorpresas son apenas el inicio de otras. El aplauso no llegó de inmediato porque la mayoría de nosotros no sabía si se terminaba ahí o era el final de un acto o era un juego o era el final del juego.

Leonardo Sbaraglia a la altura de Pepe Soriano.
Pepe Soriano a la altura de Leonardo Sbaraglia.
Félix Volpini a la altura de la circunstancia...cumpliendo su cometido.

Realmente un contrapunto...casi como dice la definición...un constraste entre dos situaciones simultáneas de las que el espectador es el neto ganador.

Algunas 'desprolijidades' propias de la primer función: se retiró la primer fila entera y algunos acomodadores no sabían si la fila 2 era la que decía 2 o la que segunda relativa. No pasó a mayores.

Colmó las expectativas...sentí que la obra fue 'corta'...eso quiere decir que me quede con ganas de más.

María, esperando algún reconocimiento para Félix Volpini...
De 20090814_Contrapunto

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sábado, junio 06, 2009

El loro calabrés 

Ya sabemos que no soy de esconder mis emociones...no es que no pueda...es que no quiero. Hoy no fue la excepción. Fui a ver a Pepe Soriano haciendo 'El loro calabrés' en el ND Ateneo.

Una obra rara, diferente, especial que surgió de su necesidad de expresarse en los años oscuros. El teatro estaba lleno...pero parecía que estábamos en el living de su casa mientras nos enterábamos del origen de los personajes de Elías, Luis o el abuelo.
Me reí y lloré como pocas veces en una misma noche. Junto con el programa nos dieron un CD con parte de la obra, así que estoy recordando la historia de Luis el gangoso mientras escribo esto.

El señor Soriano fue quien nos recibió en el hall del teatro y nos despidió en el mismo lugar mientras nos daba la oportunidad de expresarle cariño y agradecimiento. Ya sabemos de mi pudor en esos casos...quizás sea falta de modales...no se...pero no me quedé...salí derecho para la puerta de calle.

Además de una docena de buenos momentos y emociones a flor de piel, nos llevamos el CD, un clavel y un dulce...y durante la obra recibimos un pedazo de pan para partir y compartir. Una experiencia extraña...nadie pensó en la posibilidad de contagio de la gripe porcina...recibíamos un trozo, nos quedábamos con una parte y le pasábamos el resto a nuestro compañero de asiento.

¿Qué decir de los músicos que actuaron de marco perfecto para la colección de momentos inolvidables? Sin duda, hubiesen sido mi elección. El maestro Javier López del Carril, además de haberle puesto música a varias obras de las últimas temporadas, encontró las notas adecuadas para acompañar cada instante de manera impecable.

No puedo decir mucho más sin caer en contar la obra. Ojalá se puedan acercar los Sábados de Junio al teatro...se que van a coincidir conmigo en que es una gran obra.

María, todavía conmovida...

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