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miércoles, noviembre 28, 2007

Yo Robot...no 

Para encontrarse a uno mismo no es necesario caminar mucho. Se los digo yo, que me he rastreado por todas partes y me encontré en el patio de mi casa, cuando ya era demasiado tarde.

Gran misterio esto de "conocerse". Existe el momento en que se puede decir que realmente nos conocemos?

En lo personal, me he dado cuenta que lo que presiento que soy no suele ser lo que la gente ve en mi...o cree ver.

Suelo definirme como parca, por no decir que sólo hablo si me interesa y que intento disimular la arrogancia detrás de le timidez. No digo que esté orgullosa de eso, pero bueh...citando a una estudiante de primer año que no se llevó ninguna materia debo decir es lo que hay...

El periódico, fuente inagotable de sabiduría, me ha mostrado, por comparación, que soy una persona conversadora y podría considerarme hábil en la cocina.



A ver, si a decir buenos días y tomar una tostada con la mano se le puede decir conversar y servir comida, están leyendo algo escrito por una gran conversadora que sirve comida a diario.

Seguí leyendo la nota y me di cuenta de mi poca memoria...o poca capacidad para la comparación. Miré detenidamente la foto y ni por un segundo lo vi parecido al E.T.

Lo peor de todo es que piensan que podría servir para reemplazar al humano en las tareas de la oficina y en el cuidado de ancianos. Pero escúchenme una cosa? Como es eso de dejar que una máquina cuide a nuestros mayores? Será que hemos perdido todo criterio? Equiparan la tarea de visitar al abuelo con operar maquinaria delicada? Qué somos? Estamos inventando algo para reemplazar los lazos familiares? Nunca creí que llegaríamos a tanto en el afán de querer sentirnos capaz de crear.

Comparto un pensamiento de Thomas de Quincey que me pareció muy acertado para esto de determinar en donde se podría terminar. Con ironía, claro está...

Si uno empieza por permitirse un asesinato pronto no le dará importancia a robar, del robo pasa a la bebida y a la inobservancia del día del Señor, y se acaba por faltar a la buena educación y por dejar las cosas para el día siguiente. Una vez que empieza uno a deslizarse cuesta abajo ya no sabe dónde podrá detenerse. La ruina de muchos comenzó con un pequeño asesinato al que no dieron ninguna importancia en su momento.

María, no quiero ser cuidada por un robot...prefiero que algunos de mis entrañables quiera pasar un rato conmigo en unos años...