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martes, diciembre 19, 2006

Encuentros y desencuentros... 

De los muchos hábitos que tengo, casi con seguridad podría decir que el que no debería abandonar NUNCA es el de la caminata diaria por Avenida Santa Fé. No lo digo por la actividad aeróbica, sino por todo lo que me provoca intelectualmente.

Desde Rojas hasta prácticamente la avenida 9 de Julio, usé los sentidos que tengo (no sé cuantos son...tengo un mal día) en tratar de detectar "algo" que me indique que hoy es Martes y no Lunes como me parece desde la mañana. La plaza San Martín sin corazones...es Lunes. El bar de la esquina de Suipacha que ofrece Te Cena...es Lunes.
La degustación de quesos en Esmeralda...es Lunes. Los turistas tomando cerveza en Carlos Pellegrini...es Lunes. El indicador de la alta temperatura auspiciado por el Banco Itaú...es Lunes. Pollo Trak y su oferta de sandwiches...es Lunes. Hasta acá era Lunes. Al cruzar Uruguay todo cambió. Un perro policía casi se mastica a otro más pequeño...susto...no sé qué hice pero se apagó el reproductor de música. Aminoré la marcha sólo para que mi corazón volviera a las 90 (noventa) pulsaciones por minuto a las que me tiene acostumbrada, cuando de pronto vi un rostro vagamente conocido: María Kodama asustada por la "cuasi manducación" del perro grande al perro pequeño. (San Roque, San Roque, que este perro no me toque). La pude mirar sólo por escasos 4 (cuatro) segundos...pero me hizo pensar durante las siguientes 10 (diez) cuadras. O todos los transeúntes son grandes simuladores o nadie la conocía: no ví a nadie volviendo la cabeza para mirarla mejor.

Vi a la persona que transcribía las ideas que Borges le balbuceaba. Aunque involuntariamente, supongo, en algún momento se trató de escritura colectiva. Quizás algún aporte hizo, no? Habrá sido el calor o el susto lo que me hizo pensar eso? Por otro lado, siendo Borges ciego, cómo comprobaba que lo escrito era lo que el había dictado? Ya no me acuerdo como empecé a escribir ésto...cómo se acuerda un autor de lo que se le ocurrió antes? Qué raro todo. Seguí cavilando en ese sentido por unas cuadras más...caminando por las mismas baldosas que pisó la señora Kodama...menudo honor el mío...cuando...de la nada...vi aparecer al marido de Adriana Aguirre rodeado de unas cuantas señoras que le pedían autógrafos, poses para las fotos y, de paso, que imitara a Sandro. Insistieron, afortunadamente para mi, sin éxito. No me quedé más que el tiempo que me llevó esquivarlas. Volví a escuchar música y me olvidé de todo hasta llegar a casa.

Después de que Adolfo Bioy Casares editara "Borges"...quedará algún secreto sin develar? En principio uno que mi timidez no permitió descubrir: lo de la señora Kodama es peluca sobre peluca, pelo sobre pelo o peluca sobre pelo? Ojo, mi interrogante nace desde el respeto, pero la curiosidad me puede.

María, con muchos interrogantes...
P/D. Te prometí volver...me cuesta...dame un tiempo más...puede resultar o no.

P/D2. Algo que me olvidé de decirte: no te voy a pedir nada...no quiero nada...ya
recibí mucho...ahora sólo me toca dar...si? El amuleto puede
ayudar...pero...de vos depende... ;)
Le pedís a Papá Noel el libro de Bioy Casares? Capaz te lo trae...



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De nada sirve escaparse de uno mismo.
De nada sirve escaparse de uno mismo.
Veinte horas al cine pueden ir,
y fumar hasta morir.
Con mil mujeres pueden salir;
a los amigos los pueden llamar.
De nada sirve...

No se dan cuenta que de nada sirve,
tocar la batería, seguir la acería,
no, de nada sirve.

¿De qué le sirven las heladeras,
y lavarropas, televisores
y coches nuevos y relaciones,
y amistades y posiciones?
Si están podridos y aburridos,
de este mundo que esta podrido...
No, de nada sirve.

Los que van a la oficina,
dicen que todo sirve.
Los que hacen música,
creen que es lo más importante,
de nada sirve.

si uno lo usa para la soledad interna,
que siempre nos corre,
que siempre nos corre.
Cuando están solo,
están bien solitos;
ya no hay guitarras ni amplificadores.

Están solos en la cama
y empiezan a mirar el techo;
empiezan a mirar el techo
y en el techo no hay nada.
Hay solamente un techo.

¿Que pueden hacer? Es muy tarde,
son las tres de la mañana.
Los bares están cerrados,
las mujeres duermen,
los cines también están cerrados,
la guitarra no se puede tocar,
sino el vecino se va a despertar.

¿Qué puedo hacer? ¿Qué puedo hacer?
Estoy solo y muy aburrido,
¿Qué puedo hacer? ¿Qué es mi vida?
¿Qué es este mundo? ¿Qué soy yo?
Me voy a volver loco, no sé qué hacer...
En ese momentito se dan cuenta
que todo es una estupidez.

Cuando van de veraneo y bailan shake
con sus movimientos centroamericanos,
sensualidad fabricada,
tratan de levantar mujeres.
Pero están vacíos y están muy podridos.

Volvemos a la cama, que es un gran lugar
para dormir o también para fifar.
Cuando lo consiguen, en este mundo es difícil,
está reglamentado...
Muerden la almohada de desesperación.
No saben qué hacer con sus vidas,
ya todo fracasó.

Han masticado chicles,
han comido chocolates,
han leido Radiolandia,
han llamado a sus amigos,
han salido con mil mujeres,

han grabado treinta mil discos,
han sido famosos, han firmado autógrafos,
han comido hasta reventar,
han fumado hasta acabar.

¿Y qué queda?
No queda, no queda,
nada queda, nada queda.
Hay una cosa que sirve,
que sirve a esta humanidad,
y es darse cuenta que nada sirve

si uno lo usa para escaparse de uno mismo.
Amigo, te doy un consejo,
aunque yo consejos no doy:
trata de hacer la prueba
de parar las maquinitas,
las maquinitas que llevas dentro de tí

y fijate qué es lo que pasa
cuando te agarra la soledad,
y te agarra el hastío.
No escuches discos de Bob Dylan,
o de Los Beatles,
o de los Rollings Stones
o de Mick Jagger.,

Mucho silencio, mucho pensar,
mucho meditar.
Nada de evasión y pensar,
¿Qué es lo que pasa conmigo?
Si soy inteligente y también soy intelectual...

Soy bastante inteligente,
pero estoy muy aburrido.
¿Qué es lo que pasa conmigo?
Yo aún no me lo puedo explicar,
por favor que alguien me lo diga.
No puedo salir de mí, estoy muy encerrado
en mi prisión de carne y hueso.
No puedo salir, no puedo salir.
Me voy a morir dentro de mí.

Antes de morir yo quiero salir,
ver las estrellas, el mar, me quiero ahogar
y quiero salir, quiero vivir, me quiero ir
por favor, de mí.
¿Qué puedo hacer?
No hay nada que hacer.

Tenés que vivir, tenés que sufrir,
tenés que sentir, tenés que amar,
te tenés que arriesgar,
te tenés que jugar,
no podés tener seguridad, no podés tener
ninguna propiedad, te tenés que jugar,
tenés que jugarte, tenés que salir
a que te rompan la cara,
que te maten, que te pisen.

Tenés que querer a cualquiera,
tenés que odiar a cualquiera.
Ay, ¿qué puedo hacer?
Estoy solo y todos pasan a mi lado.
Nadie me mira,

o si me mira es para encerrarme.
Estoy muy encerrado.
De nada sirve escaparse de uno mismo.

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